No hay perspectivas de mejoras en Brasil

Banderas-Brasil-ArgentinaCórdoba. La baja de actividad del mayor socio de Mercosur y la devaluación de su moneda complican a la Argentina con un impacto incluso en el mercado laboral, señalaron los economistas Mary Acosta y Guillermo Pizarro del CPCE.

En el Informe de la entidad que nuclea a los profesionales de las ciencias económicas, se advirtió que Argentina, por sostener una política de cambio administrado, no puede aprovechar el fortalecimiento del dólar en el mundo. Por otro lado, la depreciación del real brasilero impacta directo en la industria argentina, en especial en la automotriz, y aumenta el riesgo de destrucción de puestos de trabajo.

Tras destacar estas observaciones, los economistas precisaron que el dato clave es que no hay proyecciones de que Brasil mejore. Acosta subrayó que el mix de política monetaria restrictiva que está aplicando Brasil, la depreciación del tipo de cambio y la aceleración de la inflación podría desembocar en una estanflación.

“No hay perspectivas razonables de que la economía brasileña despegue, todo lo contrario”, remarcó la integrante de la Comisión de Economía del CPCE.

En ese sentido, se indicó que las tasas de crecimiento de Brasil son cada vez más bajas; el gasto público va en alza en relación al PIB (en 2014 fue del 20 por ciento) y su resultado fiscal pasó del 1,6 por ciento de superávit en 2013 a un déficit de 0,4 por ciento el año pasado.

El rojo es financiado por  ingreso de capitales y emisión de títulos (no con uso de reservas). “Esta política ha llevado a una primarización de la balanza comercial, que en 2014 registró saldo negativo”, apuntó.

Asimismo, se detalló que por cada punto que crece Brasil, tres puntos lo hace Argentina. La dependencia del mayor socio comercial es alta, en especial en el sector automotriz. Al respecto, se ejemplificó que con una variación del 0,3 por ciento del PIB brasileño en 2014, las exportaciones argentinas a ese destino bajaron 13,3 por ciento.

Para los economistas del CPCE, la situación hace pensar que no fue una decisión correcta apostar todo el comercio internacional a un socio. Hoy entre China y Brasil concentran la mitad de las exportaciones argentinas; la participación de Brasil ronda el 20 por ciento.

Mary Acosta CPCERespecto de la devaluación de Brasil, Acosta opinó que no se compensará ese aspecto con una mayor actividad brasileña. Son dos factores que van de la mano. En el caso de Córdoba, la dependencia de la industria local es altísima y una mejora en la economía brasileña ayudaría, pero no parece simple incluso por el contexto político.

Tomando como referencia enero de 2006, cuando el tipo de cambio real era de $3 por real, hoy -considerando la inflación de Indec- la relación es de $5,46 por real, lo que indica que no se perdió competitividad. Si se usan los valores de la Canasta Nutricional (CAN) que mide el CPCE, la relación es de $1,79 por real.

A la hora de analizar variables internas argentinas, Acosta y Pizarro apuntaron que el nivel de actividad local no se recupera (viene cayendo desde 2013) en especial en el sector industrial. En el caso del consumo, desde la devaluación bajó y se recuperó con algunas políticas activas -como el plan Ahora 12- aunque ya esas medidas “no tengan el poder de fuego” de años atrás.

También se observó el bajón en la actividad que desaceleró la suba de precios, incluso la CAN da a febrero un alza anualizada del 20,2 por ciento frente al 17,8 por ciento del Indec (la brecha se achica).  Acosta explicó que “el menor consumo y el tipo de cambio usado como ancla, son los principales contenedores de los precios, aunque el segundo ítem agrava el atraso cambiario”. Por último, se reveló que el saldo de la balanza comercial, registra una tendencia a la baja.