El presidente dijo que la expropiación de Vicentin no fue idea de Cristina Kirchner

País (9/6/20). Afirmó que «es excepcional» y busca «preservar la fuente de trabajo». En ese plano, resaltó que «no está en la cabeza» del Gobierno «andar expropiando empresas». Así salió al cruce de las críticas de Juntos por el Cambio que advirtió anoche: «Lo que nos venían adelantando algunas ‘mentes avezadas’ kirchneristas hoy es una realidad y verdad».

El Presidente Alberto Fernández afirmó hoy que la intervención de Vicentin «es excepcional» y que «no está en la cabeza» del Gobierno «andar expropiando empresas», al tiempo que sostuvo que la decisión se tomó para «preservar una empresa muy importante del mercado cerealero» y para mantener «la fuente de trabajo y la tranquilidad de los productores».

«Dispusimos la intervención por 60 días para saber a ciencia cierta de qué estamos hablando», señaló Fernández en declaraciones que realizó esta mañana a Radio Con Vos, en las que aclaró que se trató de una decisión suya.

Fernández negó que la vicepresidenta Cristina Kirchner esté detrás de la medida que se anunció ayer por la tarde en Casa Rosada. «No fue así, fue una decisión absolutamente estratégica. Que hablé con Kulfas, con el gobernador de Santa Fe Omar Perotti y la senadora Anabel Fernández Sagasti, que se sumó porque tenía un proyecto de expropiación», afirmó.

En esa línea, manifestó que la decisión que tomó fue «absolutamente excepcional por su naturaleza estratégica». «No está en la cabeza de ninguno de nosotros andar expropiando empresas», destacó.

El primer mandatario enfatizó que Vicentin «no es una compañía próspera, sino quebrada».  A propósito, rechazó la propuesta de la diputada K Fernanda Vallejos, que planteó que el Estado debe quedarse con acciones de empresas a las que asiste para el pago de sueldos a través del programa estatal ATP.

«Ninguno de nosotros se quiere quedar con las empresas y capitalizar acciones», reafirmó Fernández, y sobre la idea de la diputada Vallejos, explicó que hizo esa propuesta «en un contexto distinto» y «sonó a que nosotros queríamos hacer los aportes y quedarnos con acciones y eso era absolutamente falso».

En sus declaraciones a la prensa, el Jefe de Estado consideró que «hay una voluntad de demonizar a Cristina Kirchner y perjudicar al Gobierno mostrándola como un demonio que no es» y pidió que «si algo sale mal» que le echen le culpa a él, y no a su vice. Asimismo indicó que «sería muy injusto» con la vicepresidenta si dijera que ella le «impone posiciones».