Sinergia y ciudadanía empresaria para mejorar la competitividad

peatonal comerciosLa experiencia de CONSESER/FESER en el Sector Servicios para Empresas en Córdoba.

El Observatorio de Comercio y Servicios editado por el Departamento de Economía de la Cámara Argentina de Comercio muestra en su edición del mes de septiembre del 2011, que la provincia de Córdoba genera algo más del 7% del producto interno bruto de la República Argentina; en donde la prestación de servicios, incluyendo al comercio, es la actividad de mayor incidencia en el producto bruto geográfico de Córdoba, con una participación del 59% del total. Le sigue en importancia la industria manufacturera con el 18% y la agricultura y la ganadería con el 12%.

Entre 1993 y 2009, mientras la industria avanzó un 69%, los sectores vinculados a la presentación de servicios se incrementaron entre un 50% y un 177% según el rubro.

Vivimos en un mundo de servicios, somos expertos a la hora de consumirlos y quienes los prestan se ven en la necesidad de hacerlos tangibles, confiables y sustentables.

En el contexto actual de los negocios, los objetivos centrales de la gerencia se resumen en:

incrementar la rentabilidad,

reducir los costos,

reforzar la calidad de las prestaciones.

empresariosEn la práctica empresarial, las variables “rentabilidad y competitividad”, están íntimamente relacionadas y es necesario entender su vínculo para definir mecanismos orientados a mejorarlas.

Comprender las dimensiones de la prestación del servicio y poner en valor el rol de la empresa en la sociedad, son dos herramientas para trabajar esta competitividad.

Una opción es asumir una visión global de la gestión y una mirada amplia hacia todos los sectores que se involucran a la hora de llevar adelante la misión organizacional, y diseñar soluciones integrales en clave de alianzas, confianza, ponderación de las decisiones en los grupos de interés y de complementariedad.

Desde hace poco más de un año, un grupo de empresas que prestan servicios a empresas vienen conformando una experiencia de asociatividad que se formaliza en dos espacios: un Consorcio en los términos de la ley 26.005/07 para el desarrollo de negocios; y una Fundación inscripta en la Inspección de Sociedades Jurídicas (Resolución 610 A/2012) para el desarrollo de programas de ciudadanía empresaria con eje en la educación, el trabajo y el medio ambiente.

La asociatividad empresaria en la figura del Consorcio es un mecanismo de cooperación flexible entre empresas, en donde cada uno -sin perder su autonomía- decide participar de un esfuerzo conjunto para ofrecer prestaciones en clave de compromiso compartido y garantía de confianza.

Una Carta de Declaración de Principios consensuada entre los integrantes establece el marco para la pertenencia al grupo.

manos unidasSin dudas esta iniciativa constituye una apuesta novedosa, innovadora y estratégica que piensa en el largo plazo, la profesionalización y la conformación de redes que agreguen valor.

La idea original que enmarca el proyecto es actuar de un modo sinérgico, complementario, solidario, ético, profesional y colaborativo, poniendo en común nuestros clientes y relaciones, con el propósito de conformar un entramado de calidad profesional, aprendizaje compartido y confianza mutua.

El respeto por la ley, el compromiso con un modo ético de hacer negocios y la decisión de trabajar de un modo cooperativo permite acceder a contactos y actividades a las cuales no podríamos acceder individualmente.

En las entrevistas llevadas adelante hasta aquí, se destaca la excelente receptividad de los clientes a una propuesta que califican como “novedosa e interesante”. Les llama la atención el valor de la tarea colaborativa y el testimonio concreto de sinergia empresaria.

El trabajo en red también ha permitido desarrollar acciones de ciudadanía empresaria a través de la Fundación de Empresas de Servicios (FESER). Un buen primer paso que dimos en este tema fue la decisión de apoyar espacios educativos.

De esta manera, desde el 1 de setiembre de 2010 se desarrollan actividades en la Escuela Municipal Juan B. Justo de barrio Villa Siburu y en la Escuela de Oficios San Juan Bosco de Barrio San Vicente, ambas de la ciudad de Córdoba. También se vienen impulsando iniciativas educativas en el Centro de Desarrollo Regional (CEDER) de la localidad de La Calera (provincia de Córdoba).

Asimismo, activamos capacitaciones con el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE); se construyeron alianzas muy valiosas con Manpower, Fundación Minetti y Fundación Nextel y desarrollamos actividades interinstitucionales con la Bolsa de Comercio de Córdoba; el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), con la Unión Industrial de Córdoba (UIC), con la Asociación Empresaria de la Provincia de Córdoba, la Fundación Jerónimo, la fundación Inclusión Social Sustentable y la Agencia para el Desarrollo Económico de Córdoba (ADEC).

Entendemos que algunos de los puntos salientes de la experiencia son:

puntos claves

Un giro de timón

La empresa es el ámbito privilegiado para la relación entre capital y trabajo y en el comienzo del siglo XXI, se ha constituido en uno de los actores con más influencia de la vida en sociedad. Su capacidad de influir abarca los ámbitos económicos, pero también los sociales, medioambientales, culturales, tecnológicos y políticos. Su competitividad, potencial de innovación y gestión plantea requerimientos técnicos, profesionales, y también éticos.

Ser un actor importante en sociedades como las nuestras -atravesadas por múltiples pobrezas- la ubican en un lugar de innegable responsabilidad.

Al profundizar en las problemáticas de gestión de las pequeñas y medianas empresas, aparecen la economía informal, la carga impositiva y el acceso al crédito como las más significativas. Si a eso le agregamos la sucesión en las empresas familiares, la necesidad de pensar mecanismos novedosos de cooperar para competir, la internacionalización de los mercados y el equilibrio de intereses con sus stakeholders, la agenda de la conducción asume una complejidad nunca antes vista.

mundo mano tecladoEl desarrollo tecnológico fue el motor del crecimiento en el siglo XX, desplazando la abundancia de recursos naturales como fuente de riqueza. La sociedad con industrias marcó a fuego un modo de pensar los tiempos, el capital físico y los movimientos de una manera estrictamente racional. Y en las últimas décadas, las nuevas tecnologías y el conocimiento hicieron crecer a la economía intangible hasta ubicar al sector servicios con una preponderancia estratégica.

Muchas veces, los enfoques tradicionales sobre los recursos productivos han sido insuficientes para explicar procesos exitosos de desarrollo. En efecto, organizaciones, empresas y sociedades que aún teniendo todos los “capitales tradicionales” no lograron índices sostenibles de crecimiento y progreso.

Entendemos que para hablar de capital, en grupos sociales exitosos, debemos incorporar la consideración de los intangibles colectivos como el “capital social”, el “capital cultural”, el “capital humano” y el “capital institucional”.

Romper la indiferencia y el individualismo; mirar juntos hacia objetivos compartidos; identificar que junto a otros logramos más cosas que las que podríamos conseguir individualmente; complementarnos; trabajar éticamente de un modo cohesionado y sinérgico; aliarnos y generar espacios de confianza; cumplir las leyes y pagar los impuestos; promover ámbitos laborales inclusivos y equitativos; pensar en clave de participación, transparencia y consenso; deben ser cuestiones capitales en la agenda en los empresarios de este tiempo.

Miguel Cavatorta

 

Miguel Cavatorta

Director Ejecutivo Fundación Empresas de Servicios FESER/CONSESER www.conseser.com.ar 

 

 

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