Radiografía social de las madres argentinas, refleja profundas desigualdades e inequidades

teteada-2País (18/10/16). Estos patrones persisten a pesar de los avances normativos y de la visibilización que adquirió esta problemática en años recientes. La cantidad de mujeres madres que no estudia, no trabaja, ni busca trabajo es 36%. Así lo advierte un informe de CIPPEC -presentado la semana pasada- que da cuenta de que las madres argentinas sufren profundas desigualdades e inequidades en materia de acceso a la educación, al empleo de calidad, y la salud; y sobrellevan más la pobreza y las diferencias de ingresos.

Por ello, desde la think tank argentina sostuvieron que superar las brechas de género en todas las dimensiones de la vida es uno de “los desafíos más importantes” para alcanzar el desarrollo humano. Esto significa garantizar la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de mujeres y varones, niños y niñas.

“Mientras las mujeres están en peores condiciones en los principales ámbitos de la vida, esto se acentúa en aquellas que son madres. Ser mujer es condición de desigualdad. Ser madre, aún más”, afirmó Gala Díaz Langou, directora del Programa de Protección Social de CIPPEC.

El trabajo de la entidad que promueve políticas públicas analiza la situación de las madres en cinco dimensiones fundamentales que buscan ilustrar el costo de la maternidad en el país: Demográfica; Pobreza y desigualdad; Educación; Situación laboral; y Salud.

-Las madres son la mitad más una

53% de las mujeres en edad fértil (14 a 49 años) son madres. Aunque este rango etario no engloba a la totalidad de madres, es el de mayor prevalencia de embarazos (CIPPEC, en base a EPH 2015-II).

Mientras en el grupo de 40 a 49 años sólo 16% de las mujeres no son madres, en el grupo de 14 a 29 años el 16% son madres. Es particularmente preocupante el caso del embarazo no intencional en la adolescencia. Casi la mitad (45%) de las adolescentes madres no planificó su embarazo (UNFPA, 2016). 4 de cada mil nacidos vivos tenían madres menores de 15 años en 2014 (DEIS, 2015).

151 de cada mil nacimientos fueron de madres menores de 20 años en 2014. 34,3% de ellas solo había completado hasta la primaria y ciclos de educación general básica, y 81,7% de ellas secundario/polimodal incompleto o menos (DEIS, 2015). A los 19 años, 17% de las adolescentes ya fueron madres (CIPPEC, en base a EPH 2015-II).

A contrapelo de las tendencias internacionales, la tasa de fecundidad adolescente en Argentina aumentó un 16% entre 2001 y 2011 (de 30,5 por cada mil mujeres de entre 10 y 19 años a el 35,3) (MDS y Unicef, 2013).

-Las madres tienen menores ingresos

Las madres concentran las peores condiciones de ingreso (CIPPEC, en base a EPH 2015-II; mujeres de 14 a 49 años)

El 37% de las mujeres madres están entre el 30% de las personas con ingresos más bajos, mientras que solo un 25% de las mujeres que no son madres integra este grupo.

En contraposición, solo 21% de las mujeres madres pertenecen al 30% de las personas con ingresos más altos, mientras que 30% de las que no son madres integra este grupo.

Las madres alcanzan menores niveles educativos

Las madres alcanzan niveles educativos más bajos que las mujeres que no lo son (CIPPEC, en base a EPH 2015-II; mujeres de 14 a 49 años):

20% de las mujeres madres sólo completaron la primaria o menos, mientras que 7% de las mujeres que no lo son se encuentran en la misma situación.

En contraposición, 4 de cada 10 mujeres que no son madres siguieron estudiando al completar el secundario, mientras que 3 de cada 10 madres lo hicieron.

jovenes-embarazadas1-620x400La peor situación relativa de las madres en términos de máximo nivel educativo alcanzado se observa en todos los niveles de ingreso.

-Las madres trabajan más y en peores condiciones

Las madres trabajan más, al sumar su labor dentro y fuera del hogar. Las mujeres, y principalmente las madres, trabajan más en tareas no remuneradas. Eso se debe fundamentalmente a que las mujeres siguen siendo responsabilizadas como las encargadas de la crianza y el cuidado infantil en el interior de las familias. 

Además de la mayor inactividad por ser amas de casa, las madres se ven más afectadas por la informalidad, precariedad, e intermitencia laboral.

Entre las madres asalariadas, 36% se desempeñan en la informalidad, contra 34% entre las mujeres asalariadas que no son madres (CIPPEC, en base a EPH 2015-II;  mujeres de 16 a 49 años).

La cantidad de mujeres madres que no estudia, no trabaja, ni busca trabajo es 36%, lo cual más que duplica el 15% de las mujeres que no son madres en esta situación.

Según la Encuesta de Uso del Tiempo de CABA, las madres proveen el 60% del tiempo total destinado al cuidado infantil, mientras que los padres aportan el 20%, y el 20% restante se distribuye entre otras mujeres (16%) y hombres (4%) (DGEyC, 2005).

El 80% de las madres inactivas lo son por ser amas de casa y solo 9% por ser estudiantes, mientras que entre las mujeres inactivas que no son madres, 67% de las ellas lo son por ser estudiantes y solo 22% por ser amas de casa (CIPPEC, en base a EPH 2015-II; mujeres de 16 a 49 años).

19% de las madres trabajadoras es empleada doméstica, mientras que este porcentaje se reduce a 12% entre las mujeres que no son madres.

-Las madres arriesgan su salud

La tasa de mortalidad materna argentina en 2014 fue de 3,7 madres fallecidas por cada 10.000 nacidos vivos (DEIS, 2015). Este valor está lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio, que implicaba reducir 75% la mortalidad materna entre 1990 y 2015 y llegar a una tasa de 1,3 madres fallecidas por cada 10.000 nacidos vivos.

Según estadísticas oficiales, el aborto causa el 14% de las defunciones maternas (DEIS, 2015).

Políticas para poner en práctica

Ante esta radiografía social, CIPPEC sostuvo que para revertir esta preocupante situación relativa de las  mujeres que son madres es necesario promover dos tipos de políticas.

23-09-web-entrega-de-cunitasEn primer lugar, políticas que mejoren la forma en la que las familias concilian la vida productiva con la reproductiva. Aquí se destaca la necesidad de modificar el régimen de licencias por maternidad y paternidad, para que todos puedan acceder a ellas y para que la responsabilidad del cuidado de los niños este mejor distribuido entre padres y madres (o cualquier confirmación de familia).

“Además es necesario que los espacios de primera infancia y los jardines maternales que se van a crear en el marco del Plan Nacional de Primera Infancia tomen en consideración dónde se encuentran las madres con mayores necesidades para acceder a estos servicios”, apuntó Malena Acuña, analista del Programa de Protección Social de CIPPEC.

El acceso a  servicios públicos de cuidado y educación de calidad puede contribuir a aligerar la carga que tienen las mujeres que son madres, garantizando sus derechos, y además permitiéndoles una mayor continuidad educativa o una mejor inserción laboral.

En segundo lugar, es necesario fortalecer el acceso a los derechos sexuales y reproductivos. “El incumplimiento del Objetivo de Desarrollo del Milenio debe ser un llamado de atención. Urge que Argentina coloque en el centro de su agenda el embarazo adolescente que se encuentra en ascenso”, advirtió Olivia de Achával, analista del Programa de Protección Social de CIPPEC.

Para combatir esta tendencia es necesario promover una estrategia más potente de difusión de la información en todo el territorio (basándose en el Programa de Educación Sexual Integral), un mejor acceso a métodos anticonceptivos y atención en salud (a través del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable) y garantizar el acceso libre, oportuno y seguro a la interrupción legal del embarazo garantizada por ley, propusieron desde la think tank argentina.