Cuadernos de las coimas: Wagner reveló la trama de los «retornos» por la obra pública

País (12/8/18). El viernes por la tarde, el expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, reveló la trama de la corrupción que giró entorno a la obra pública durante el Gobierno K.  

Wagner -titular de la firma ESUCO- es uno de los empresarios arrepentidos en la causa y en su declaración aportó datos clave para la investigación, y luego, fue excarcelado.

En su presentación del viernes pasado ante el fiscal federal Carlos Stornelli a cargo de la investigación de la causa por los «Cuadernos de las coimas», el empresario «arrepentido» afirmó que «todos sabían que yo era el ‘amigo’ de De Vido».

«En 2004, el arquitecto me citó en su despacho y me dijo que por orden del presidente (Néstor Kirchner) debía garantizar en forma personal el éxito acorde a los intereses del gobierno en las licitaciones públicas que se llamaron a partir de ese momento, fundamentalmente en el rubro vial, que tiene mayores montos y más significativos. Porque la obra pública -me dijo-, iba a ser uno de los métodos de recaudación de dinero para los gastos políticos», declaró Wagner ante el fiscal, según consignó La Nación.

El empresario expresó además que las compañías constructoras que ganaron licitaciones de obra pública durante las administraciones kirchneristas estaban adjudicadas previamente y que todos los que participaban sabían de estas irregularidades.

Wagner explicó además que el pago de sobornos era una condición fundamental para seguir integrando el llamado «Club de la obra pública», en referencia a las empresas que participaban de estas licitaciones.

Según la versión del extitular de la Cámara Argentina de la Construcción, las empresas se reunían en lugares establecidos como la sede de la Cámara de empresas viales y «determinaban el ganador de la licitación en función de su interés por la obra y del volumen de trabajo que tenían».

Entre las que iban a ese lugar de reparto de obras, el constructor mencionó  – según publicó La Nación– a Perales Aguiar, Vial Agro, Biancalani, Losi, Fontana Micastro, Marcalba, Iecsa, Chediack, Equimac, Coarco, Cartellone y Vialco. «Me comprometo a aportar el nombre de más empresas a medida que las vaya recordando», acentuó. 

«Una vez adjudicada la obra, el compromiso era abonar para gastos políticos, para necesidades políticas, el anticipo que estaba establecido en los pliegos», detalló.

Los anticipos financieros oscilaban entre un 10 y 20 por ciento del total de la obra. Una vez deducidos los impuestos, las empresas contratistas debían «entregar la totalidad restante del anticipo financiero a modo de retorno». En caso de que la obra no tuviese adelantos, «se establecían montos equivalentes que se pagaban de los primeros tres certificados de obra».

Los retornos siempre, según Wagner, eran entregados a los recaudadores del Gobierno: Roberto Baratta y José López determinaban quién iba a retirar el dinero negro y por dónde. El titular de ESUCO también reconoció que su función «era garantizar que el señor que ganaba la licitación les pagara.Si el contratista no cumplía, me responsabilizaban a míy me dificultaban los pagos de los certificados de mi empresa. También le dificultaban los pagos a la contratista que no había cumplido (sic)».

De acuerdo a las anotaciones de Centeno, Baratta recogía las coimas de diferentes empresarios para luego entregar la plata en el departamento que compartían Néstor y Cristina Kirchner en Recoleta, o incluso en la propia Quinta de Olivos.

Hasta el momento cinco empresarios confesaron que entregaron dinero a exfuncionarios del kirchnerismo por coimas o aportes de campaña: Armando Lorson (Grupo Albanesi), Juan Carlos De Goycoechea (Isolux), Ángelo Calcaterra y Javier Sánchez Caballero (IECSA) y Héctor Alberto Zabaleta (Techint). Todos ellos se acogieron a la figura del arrepentido, consignó TN.

 

 

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