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Estudio hecho con 1.077 voluntarios mostró que la vacuna de Oxford es segura

País (13/8/20). Actualmente la vacuna se encuentra desarrollando los estudios de Fase III lo que la posiciona como la vacuna más adelantada. El estudio advierte que produce fuertes respuestas inmunológicas.

La vacuna que desarrolla la Universidad de Oxford y la empresa farmacéutica AstraZeneca que se producirá en Argentina ha mostrado óptimos resultados en los últimos meses, en los distintos ensayos de fase, que indicaron que no hay preocupaciones de seguridad y que la misma produce fuertes respuestas inmunológicas.

La revista científica The Lancet publicó hace menos de un mes un estudio hecho con 1.077 voluntarios -adultos sanos de entre 18 y 55 años- que mostró que la vacuna de Oxford es segura y una dosis generó en el 95 por ciento de los participantes un aumento en los anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19.

La vacuna provocó una respuesta de las células T en los 14 días siguientes a la vacunación (glóbulos blancos que pueden atacar a las células infectadas con el virus del SARS-CoV- 2), y una respuesta de los anticuerpos en los 28 días siguientes (los anticuerpos son capaces de neutralizar el virus para que no pueda infectar a las células cuando se contraiga inicialmente).

Durante el estudio, los participantes que recibieron la vacuna tenían anticuerpos neutralizantes detectables, que fueron sugeridos por los investigadores como importantes para la protección, y estas respuestas fueron más fuertes después de una dosis de refuerzo, con el cien por cien de la sangre de los participantes teniendo actividad neutralizante contra el coronavirus.

«Los datos de la fase I/II de nuestra vacuna contra el coronavirus muestran que la vacuna no provocó ninguna reacción inesperada y tuvo un perfil de seguridad similar al de las vacunas anteriores de este tipo. Las respuestas inmunológicas observadas después de la vacunación están en línea con lo que los estudios anteriores en animales han demostrado que están asociadas con la protección contra el virus del SARS-CoV-2, aunque debemos continuar con nuestro riguroso programa de ensayos clínicos para confirmarlo en los seres humanos», explicó Andrew Pollard, investigador jefe del Ensayo de Vacunas de Oxford.

Además se conoció que la vacuna contra el coronavirus generó en los pacientes que participaron de la fase 1 de testeos una «doble defensa» contra la enfermedad.

Según estos resultados también las muestras de sangre extraídas a los voluntarios mostraron que la dosis había producido tanto anticuerpos como linfocitos T citotóxicos, los cuales atacan y neutralizan células infectadas.

Los científicos destacaron la producción de este tipo de linfocitos e indicaron que, a diferencia de los anticuerpos -que distintos estudios sugirieron pueden desaparecer después de algunos meses- esta respuesta inmune puede permanecer en circulación durante años.

De mantenerse la producción de estos linfocitos a estos niveles, indicaron, no sería necesaria una producción masiva de anticuerpos para generar inmunidad a la enfermedad.

Actualmente la vacuna se encuentra desarrollando los estudios de Fase III lo que la posiciona como la vacuna más adelantada.

Ayer, el Presidente Alberto Fernández y el ministro de Salud Ginés González García anunciaron que la vacuna de Oxford se producirá en el país.

El Jefe de Estado explicó que AstraZeneca eligió al laboratorio argentino mAbxience para producir el principio activo de la vacuna, lo que “es un inmenso desafío para la industria nacional y México será el encargado de envasar la vacuna y finalmente se distribuirá de forma equitativa según la demanda de cada país”.

El mandatario destacó que el acuerdo entre el laboratorio AstraZeneca con el apoyo de la Fundación Slim «es un proyecto sin fines de lucro que nos han permitido acceder a una vacuna a un precio razonable de 3 a 4 dólares por dosis”.

Se estima que la potencial vacuna de AstraZeneca-Oxford estará disponible para el primer semestre de 2.021.

Desde el laboratorio estiman llegar a un piso de producción de 150 millones de dosis y un techo de 250 millones. Se calcula que en Latinoamérica, excluyendo a Brasil, se van a necesitar 230 millones de dosis.

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