«Cuando el Corazón Sangra»

Córdoba. Palabras de Ramon Recalde por el fallecimiento de Enrique Nicolás, Presidente del Club San Lorenzo.

Hay golpes de la vida que, aunque se anuncian con señales, nunca estaremos preparados para soportarlos. Es como si golpeara nuestras almas toda la ira de Dios. Es el sentimiento que hoy sentimos al recibir la noticia de la muerte de Enrique Nicolás, el querido Enry para la legión de amigos que hoy lo lloramos sin consuelo. Lloramos por él y por nosotros que nos quedamos solos, sin su afecto y su abrazo siempre solidario.

Muchos aprendimos de su conducta, valiosas lecciones de vida. El amor a la familia y a los mayores, a la lealtad, al trabajo y a la amistad sin especulaciones.

Hasta hace unos días seguía con su ritmo intenso de trabajo como reconocido abogado del fuero civil. El patio de su estudio, en la casona céntrica que fuera de sus abuelos, era el lugar de reunión de tantos amigos que llegaban por algún problema o sencillamente para estrechar su mano de hombre bueno.

Apasionado por la política y el destino del país, militaba con fervor en la Unión Cívica Radical. Descreído del futuro del partido, centraba su militancia en reivindicar las figuras de Irigoyen, Balbín, Illía y Alfonsín. “No hay que inventar nada –decía-, estudien sus vidas y encontrarán el camino”.

Pese a sus ocupaciones, dedicaba también su tiempo a sostener el Club San Lorenzo del que era presidente. Y su orgullo. Tenía en claro que la actividad deportiva de la institución fundada por los inmigrantes árabes, era la herramienta y la oportunidad para que muchísimos niños de un entorno pobre, tuvieran otra opción que no sean los riesgos de la calle. En los últimos tiempos estaba feliz. El Cuti Romero, el jugador que descolló en la selección nacional y triunfa en Europa, salió del semillero del club.

Consciente de que no se pueden sintetizar en mezquinas líneas toda la vida de un hombre tan grande, elevo una oración en su memoria y abrazo su alma. Querido Enry, descansa en la paz que merecen los hombres buenos. Mi abrazo también a su querida familia.

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