
País. «Vayan y pregúntenle a los cordobeses si quieren volver al sistema de boleta anterior», expresó el schiarettista Carlos Gutiérrez.
La oposición unida en la Cámara de Diputados (salvo la izquierda) se encaminaba en la tarde-noche de este miércoles a lograr la media sanción del proyecto de ley que implementa la boleta única de papel -en base al modelo cordobés- para cargos nacionales en todo el país.
El primer paso lo dio cuando pasadas las 14.15 se llegó al número de 129 diputados necesarios para el quórum, el mínimo necesario para sesionar, y quien presidía la reunión, Omar de Marchi (en reemplazo de Sergio Massa, quien se encuentra en Estados Unidos por un viaje oficial) declaró el inicio del debate.
El Frente de Todos no acompaña la propuesta y no participó del quórum, pero una vez iniciada la sesión los comandados por el santafesino Germán Martínez bajaron al recinto y se sumaron a la discusión.
Pese a la posibilidad concreta de asestarle este miércoles un duro revés al oficialismo, el disenso expresado por el Frente de Todos, el espacio mayoritario en el Senado y fuerza gobernante en el país, proyecta un cono de sombra sobre la factibilidad de la propuesta en el corto plazo.
El quórum de 129 legisladores fue conformado con el aporte de 115 diputados de Juntos por el Cambio (sólo se ausentó Mario Negri por Covid positivo, con previo aviso), los ocho del Interbloque Federal, los dos de Juntos Somos Río Negro, los dos de Avanza Libertad, Javier Milei de La Libertad Avanza y Felipe Álvarez del interbloque Ser.
A estos 129 votos, podrían sumarse uno o dos más por parte de diputados que llegaron tarde a la sesión, como es el caso de Victoria Villarruel, de La Libertad Avanza, y de Rolando Figueroa, del Movimiento Popular Neuquino.
De esta manera, el arco opositor no tendría mayores inconvenientes en lograr la media sanción en la Cámara Baja del Congreso.
El primer orador del debate fue el salteño Miguel Nanni (UCR), quien en su carácter de miembro informante del dictamen de mayoría opositor dijo que «la Boleta Única va a garantizar siempre que la persona que queremos votar esté siempre en el cuarto oscuro».
Por otra parte, resaltó el ahorro económico que implicaría el reemplazo del sistema de votación. «El sistema que nosotros estamos proponiendo comprende una boleta por elector y para prever contingencias solo se imprimen en un 5% de excedente. La diferencia es brutal entre uno y otro», destacó el radical.
El diputado de Identidad Bonaerense, Florencio Randazzo, ponderó la «gran oportunidad» que tiene el Congreso para «cambiar el sistema de votación», y al respecto dijo que está «convencido «los cambios en los sistemas electorales deben ser permanentes porque deben acompañar los cambios culturales y tecnológicos».
«Argentina hace un siglo que vota con el mismo sistema», apuntó el ex ministro de Interior y Transporte durante los gobiernos de Cristina Kirchner.
En cambio, el diputado del Frente de Todos Hernán Pérez Araujo (presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales) defendió la continuidad de la boleta partidaria tradicional sostuvo que «no hay evidencia empírica» de que el sistema electoral vigente facilite el robo de boletas o el fraude electoral en sus distintas variantes.
El pampeano desestimó los argumentos que esgrime la oposición sobre el supuesto impacto positivo en términos ambientales que traería aparejado la reforma.
Por último, Pérez Araujo lamentó que la oposición se conforme con una «victoria pírrica con 130 o 131 votos» en el marco del debate acerca de una reforma electoral de gran envergadura que merecería acuerdos transversales entre las fuerzas políticas mayoritarias.
El diputado de Evolución radical Alejandro Cacace respaldó la BUP y señaló que «no hay un solo partido político de esta cámara que no haya denunciado el robo de sus boletas».
«Esto aporta transparencia, permite que todos los partidos tengan la oferta electoral presente y cumple con el derecho de todos los ciudadanos a decidir», concluyó el puntano.
A su turno, la diputada de la Coalición Cívica Marcela Campagnoli remarcó que el sistema de BUP «termina con las prácticas del voto en cadena y el robo de boletas, genera un importante ahorro para el Estado en la impresión de las boletas y se termina con el negocio de unos pocos que crean partidos inexistentes para lucrar con su impresión».
«Es más transparente, más ágil y empodera al elector en el armado de su voto», agregó la opositora, que consideró la reforma electoral como una «bocanada de aire fresco».
El diputado de Córdoba Federal Carlos Gutiérrez destacó que en su provincia la BUP se utiliza con éxito desde hace 11 años.
«Vayan y pregúntenle a los cordobeses si quieren volver al sistema de boleta anterior», expresó la espada schiarettista en la Cámara Baja.
El instrumento de votación propuesto en el proyecto de ley se inspira justamente en el «modelo cordobés»: se trata de una boleta que condensa toda la oferta electoral en una única planilla de papel, la cual se divide en filas horizontales para cada una de las agrupaciones políticas que compiten.
Por cada tramo y por cada alianza electoral habrá un casillero vacío. El elector deberá seleccionar solamente una opción por cada categoría: si marca dos o más casilleros el voto se considerará nulo. En tanto, si no marca ningún casillero se considerará voto en blanco en esa categoría específica. No habrá un casillero específico para el voto en blanco.
Desde Avanza Libertad, el economista José Luis Espert defendió la iniciativa opositora al señalar que «el Estado debe asegurarle al votante poder emitir su voto según su preferencia y con la menor dificultad posible».
El puntano de Juntos por el Cambio Claudio Poggi dijo por su parte que «la boleta única de papel es una de las herramientas que permite dar batalla al clientelismo político».