
País. «Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana», expresó el ahora ex titular del Palacio de Hacienda.
En medio de la fuerte tensión política y en los mercados, el ministro de Economía Martín Guzmán envió este sábado una carta al presidente Alberto Fernández, en la cual anunció su decisión de renunciar al cargo, al mismo tiempo que la vicepresidenta insistía en criticar su estrategia desde la localidad bonaerense de Ensenada.
«Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana», afirmó Guzmán.
En su carta al Presidente, el ahora exfuncionario le agradeció su confianza y consideró «un verdadero honor acompañarlo en la tarea de poner a nuestro país de pie».
«Juntos hemos dado pasos para que la economía de nuestro país se recupere y crezca. La hora necesita que quien Usted disponga tome las riendas del Ministerio que hasta hoy tuve el honor de conducir», afirmó, tras realizar un extenso análisis de su gestión al frente de la cartera.
Para Guzmán, «será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace, que tendrá por delante esta alta responsabilidad, cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descriptos y hacer frente a los desafíos por delante».
«Eso ayudará a que quien me suceda pueda llevar adelante las gestiones conducentes al progreso económico y social con el apoyo político que es necesario para que aquellas sean efectivas», completó.
— Martín Guzmán (@Martin_M_Guzman) July 2, 2022
Tras muchos meses de desgaste por la interna política que atraviesa la coalición gobernante, Guzmán eligió irse justo cuando hablaba la vicepresidenta en Ensenada, donde renovó sus críticas al rumbo económico. De inmediato, también renunció el secretario de Hacienda, Raúl Rigo.
En el último tiempo la presión sobre Guzmán se había intensificado tanto de parte de los mercados como del ala kirchnerista del Gobierno, bajo la máxima de Fernández de Kirchner de «funcionarios que no funcionan» pronunciada hace tiempo.
La evidencia de que el conflicto entre el presidente -su sostén político- y la vicepresidente de la Nación -quien lo criticó abiertamente en varias oportunidades- no dio ningún signo de tregua, como se volvió a evidenciar entre el discurso de ayer de Alberto Fernández y el de hoy de Cristina Kirchner- pudo haber impulsado la decisión definitiva de Guzmán, que además veía pasar cada día numerosos rumores y operaciones en torno de su desplazamiento y eventual reemplazo.
En las últimas semanas, además, la vicepresidenta mantuvo reuniones con economistas de corte más ortodoxo, como el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el presidente del Ieral, Carlos Melconian, severos críticos de la política económica de Guzmán y, más en general, de la gestión de Alberto Fernández, jaqueada no solo por la crisis económica sino también por la creciente incertidumbre política.
A principios de junio, la eyección del Gabinete de Matías Kulfas, el ex ministro de Desarrollo Productivo, dejó además a Guzmán sin su principal aliado en un Gabinete de Ministros cada vez más despoblado por el ala albertista.