En su primera actividad como ministra, Montero recorrió el Complejo Esperanza

Córdoba. La titular de la cartera de Desarrollo Humano visitó hoy junto a las autoridades salientes las distintas dependencias que alojan a menores de edad en conflicto con la ley penal.

La ministra de Desarrollo Humano, Liliana Montero, visitó durante la mañana de este lunes las instalaciones del Complejo Esperanza, el establecimiento dependiente de la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) ubicado en el extremo sur de la ciudad, que alberga para su tratamiento a jóvenes en conflicto con la ley penal.

La visita, que se prolongó por más de tres horas, le permitió recorrer junto a las autoridades salientes los distintos espacios de este dispositivo socioeducativo que en la actualidad aloja a 101 varones y cuatro chicas menores de edad de la provincia y de algunas jurisdicciones vecinas.

Acompañada por su equipo, Montero dialogó con trabajadores de las distintas áreas, técnicos, guardias, maestros y profesionales de la salud para relevar cuestiones de infraestructura y para interiorizarse sobre las actividades que se desarrollan en el establecimiento, los procesos de los tratamientos, las rutinas diarias y las pautas de convivencia.

Durante la recorrida, Montero conversó con las y los jóvenes alojados, y escuchó opiniones y comentarios, lo que le permitió acceder a una impresión de primera mano de la perspectiva vital de quienes transitan allí distintos periodos mientras se tramitan sus expedientes en la Justicia.

Montero fue recibida por la licenciada Georgina Tavella y la abogada Teresita González, del área penal juvenil de la Senaf, y por Martín Ponce de León, director del Complejo Esperanza, quienes le facilitaron el recorrido por el extenso predio arbolado de 52 hectáreas, que alberga también una granja, un gimnasio y un campo deportivo.

La recorrida incluyó el Instituto Nuevo Sol, el módulo Carlos Dattoli, el Instituto Horizonte, el San Jorge y la comunidad terapéutica, además del Centro de Salud, la sala de cámaras de monitoreo, la cocina, patios donde se practica fútbol, salas para las visitas y aulas y espacios para talleres socioeducativos.

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