
País. Los 106 delegados nacionales se congregarán este viernes desde las 15:30 hs en la sede del Comité Nacional sobre la calle Alsina, en territorio porteño.
La Unión Cívica Radical define este viernes al sucesor de Martín Lousteau como presidente del Comité Nacional, y un «tapado» ganó terreno en las últimas horas y se perfila como favorito en las apuestas previas, luego de que el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, desestimará ocupar el alto cargo partidario.
Suena fuerte el nombre del intendente de Venado Tuerto y vicepresidente de la UCR santafesina, Leonel Chiarella, quien a sus jóvenes 36 años busca ser la cara de la renovación de los «boina blanca» y para ello tiene a su favor el hecho de no pertenecer a ninguna de las facciones internas que se disputan el poder. También se conoce que es un dirigente muy cercano al gobernador Maximiliano Pullaro.
Los 106 delegados nacionales se darán cita este viernes desde las 15:30 hs en la sede del Comité Nacional sobre la calle Alsina 1786, en la Ciudad de Buenos Aires, donde saldarán el debate sobre la conducción del partido centenario para el período 2025-27.
El plenario de delegados elegirá un presidente, tres vicepresidentes, un secretario general, un tesorero, un protesorero y siete secretarios.
Esta asamblea la integran cuatro representantes por provincia más dos representantes de la Juventud Radical, la Franja Morada, el Foro de Intendentes, la Organización de Trabajadores Radicales y la UCR Diversidad.
«Si se confirma lo que anda dando vuelta para la @UCRNacional mañana puede ser un gran día para todos los valientes que no especulamos y jamás dejamos de creer…», dijo el diputado nacional bonaerense Pablo Juliano, ilusionado con la posibilidad de que el recambio no esté ligado a figuras más conocidas que acumulan un mayor desgaste.
La elección del presidente de la UCR se produce en el contexto de mayor debilidad y crisis que atraviesa el radicalismo desde la vuelta de la democracia. Los boina blanca están inmersos en un marcado escenario de fragmentación por el factor Milei.
Las diferencias irreconciliables del cornejismo (el sector más oficialista) con otras tribus de tinte más opositor como Evolución (Lousteau), el pullarismo santafesino y el moralismo jujeño le allanaban el camino a Valdés como candidato natural para tomar las riendas del partido centenario.
El correntino gozaba de una base importante de consenso luego de haber ganado con contundencia las últimas elecciones con el sello de Provincias Unidas (tras desestimar un acuerdo deshonroso con La Libertad Avanza), pero habría desistido para evitar el desgaste de tener que lidiar con los intereses de las distintas facciones del radicalismo.
En ese marco, ante la falta de otras figuras de consenso y para no caer en luchas intestinas estériles, se coló en la discusión el nombre de Chiarella (un cercano a Pullaro), quien tendría el aval de los distintos sectores internos para dar el paso adelante.






