
EEUU. El Comisionado de la agencia advirtió que es un nuevo nivel de desafío abierto y deliberado al derecho internacional. El edificio, en territorio ocupado, es una sede de las Naciones Unidas.
La ONU denunció que Israel continúa con los ataques contra UNRWA, la agencia para los refugiados palestinos. Tras declarar su actividad ilegal, irrumpir por la fuerza en la sede de Jerusalén Oriental y sustituir la bandera de la ONU por una de Israel y despojar a UNRWA de inmunidad, excavadoras israelíes ingresaron ayer al complejo y demolerieron los edificios.
El Comisionado de la agencia, Philippe Lazzarini, condenó la demolición en un comunicado en su cuenta de X llamándolo “un ataque sin precedentes” y “un nuevo nivel de desafío abierto y deliberado al derecho internacional”.
El Secretario General, António Guterres, condenó enérgicamente las acciones y recordó que el complejo de Sheikh Jarrah sigue siendo propiedad de las Naciones Unidas y es inviolable e inmune a cualquier forma de interferencia.
La agencia opera en Jerusalén Oriental, que según el derecho internacional es territorio ocupado por Israel. Israel considera que toda Jerusalén forma parte del país.
En la demolición estuvieron presentes legisladores israelíes y miembros del gobierno, según el jefe de UNRWA que afirmó que el ataque se produjo «tras otras medidas tomadas por las autoridades israelíes para borrar la identidad de refugiados palestinos».
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, dijo en un comunicado que había acompañado a los equipos a la sede y calificó el día como “histórico”.
Guterres instó al Gobierno de Israel a que cese inmediatamente la demolición y a que restaure y devuelva sin demora dicho complejo y otras instalaciones de la UNRWA a las Naciones Unidas.
Israel ha atacado repetidamente a la UNRWA y ha acusado a la agencia de tener vínculos con Hamás, aunque solo ha presentado pruebas no concluyentes contra una decena de sus 13.000 trabajadores en la Franja de Gaza.
En diciembre, el Parlamento israelí aprobó nueva legislación que endureció las leyes contra la UNRWA adoptadas en 2024. El 12 de enero, las fuerzas israelíes irrumpieron en un centro de salud en Jerusalén Este y ordenaron su cierre.
También está previsto que en las próximas semanas se corte el suministro de agua y electricidad a las instalaciones de la UNRWA, incluidos los edificios destinados a la salud y la educación.
Estas acciones, recordó Lazzarini, junto con los anteriores ataques incendiarios y una campaña de desinformación a gran escala, contravienen la sentencia dictada en octubre por la Corte Internacional de Justicia, que, tras concluir que Israel no ha probado los vínculos que alega entre la UNRWA y Hamás, ni la supuesta falta de neutralidad de la organización, reafirmó que Israel está obligado por el derecho internacional a facilitar las operaciones de la UNRWA, y no a obstaculizarlas o impedirlas. También subrayó que Israel no tiene jurisdicción sobre Jerusalén Este.
“No puede haber excepciones. Esto debe ser una llamada de atención. Lo que ocurra hoy con la UNRWA ocurrirá mañana con cualquier otra organización internacional o misión diplomática, ya sea en el Territorio Palestino Ocupado o en cualquier parte del mundo. El derecho internacional ha sido objeto de ataques cada vez mayores durante demasiado tiempo y corre el riesgo de irrelevancia ante la ausencia de respuesta de los Estados miembros”, sostuvo Lazzarini.
“La UNRWA es un órgano subsidiario de la Asamblea General: solo la Asamblea puede decidir su destino”, recordó la relatora independiente sobre los derechos del pueblo palestino, Francesca Albanese, en su cuenta de X. “Israel está desmantelando el sistema de las Naciones Unidas ladrillo a ladrillo, metafórica y literalmente. El silencio y la inacción de los Estados miembros y los organismos de las Naciones Unidas deshonran profundamente a la propia ONU”, sentenció.
UNRWA fue creada por la Asamblea General de la ONU en 1949 tras la guerra que dio lugar a la fundación de Israel. Desde entonces, ha proporcionado ayuda, salud y educación a millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania ocupada, Siria, Líbano y Jordania.
Más de 380 empleados de UNRWA han muerto en Gaza y más de 300 locales han resultado dañados o destruidos en los últimos dos años por ataques israelíes.
