Bregman endurece su postura contra la reforma laboral y apunta al “clima de bronca” que desbordó a la CGT

País. La diputada del Frente de Izquierda sostuvo que la modificación de las licencias médicas fue solo el detonante y anticipó que en Diputados “saldrán a la luz otras barbaridades” del proyecto impulsado por Milei.

La diputada nacional del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, salió al cruce del oficialismo tras la media sanción en el Senado y sostuvo que el paro convocado por la CGT no responde a un hecho aislado sino a “un clima general de rechazo” frente a la reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei.

“Se confunde el clima general con la gota que rebalsó el vaso”, planteó la legisladora, en referencia a la modificación del régimen de licencias médicas que funcionó como disparador del conflicto.

Según Bregman, reducir la discusión a ese punto es una estrategia para minimizar el malestar social. “El detonante puede haber sido la modificación de las licencias médicas, pero de ningún modo es lo determinante: la bronca contra la reforma ya se percibía desde hace días. Cada punto que se iba conociendo generaba más rechazo”, afirmó.

En momentos en que el oficialismo intenta encauzar el tratamiento en Diputados con un sólo cambio que obligará a devolver el proyecto al Senado, Bregman advirtió que el debate recién comienza. Apuntó especialmente contra la modificación del artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo —identificado como artículo 44 en la media sanción— sobre accidentes o enfermedades inculpables.

“Si creen que bajando esa modificación el problema está resuelto, se equivocan”, lanzó la referente del PTS. Y anticipó que en la Cámara Baja “van a salir a la luz otras tantas barbaridades que votaron en el Senado”, entre ellas el Fondo de Aportes Laborales (FAL), al que acusó de “reventar el sistema jubilatorio”.

Para la dirigente de izquierda, el Gobierno intentó avanzar con bajo perfil y con el texto “en secreto”, pero el efecto fue inverso. “Se creían ‘astutos’ por mantener el proyecto oculto. Ahora tenemos la obligación de que todo el mundo se entere de lo que realmente contiene”, sostuvo.

La calle como termómetro

Bregman buscó respaldar su diagnóstico con lo que definió como “miles de anécdotas” que recoge a diario en la calle: trabajadores que la interpelan en la vía pública, delegados sindicales de fábricas y mensajes en redes sociales. “No deja derecho en pie”, sintetizó sobre el alcance de la reforma.

En su crítica, la opositora también vinculó el debate con supuestas contradicciones del oficialismo y apuntó contra el entorno del principal impulsor del proyecto, el ministro Federico Sturzenegger. “Mientras se ajusta a los trabajadores, la esposa de su impulsor se acomoda con contratos en el Estado para seguir viviendo con la nuestra, otra vez”, denunció.

Un conflicto en expansión

La discusión por la reforma laboral se transformó así en un nuevo frente de tensión entre el Gobierno y la oposición sindical y política. Mientras el oficialismo apuesta a mostrar la iniciativa como una modernización necesaria para dinamizar el empleo, sectores gremiales y de izquierda la describen como un recorte de derechos históricos.

Con el paro de la CGT pero sin movilización como telón de fondo y el tratamiento inminente en Diputados, el debate promete escalar. Para Bregman, el pulso de la calle —advierte— puede convertirse en el factor decisivo.

Gremios duros de la CGT y las CTA, y el sindicalismo combativo junto a movimientos sociales y el colectivo de jubilados autoconvocados ya adelantaron que movilizarán al Congreso en rechazo a la reforma laboral de Milei.

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