
Córdoba (14/8/20). La manifestación realizada en la tarde de ayer se realizó en silencio. Así lo impulsaron familiares y amigos del adolescente que murió víctima del accionar policial. El hermano y la tía de Blas Correas afirmaron que no bajarán los brazos hasta que se haga justicia.
Una masiva columna de manifestantes marcharon ayer por la tarde por el centro de la capital cordobesa exigiendo «Justicia por Blas» a una semana del asesinato del joven de 17 años en manos de efectivos de la Policía de Córdoba.
La protesta que se desarrolló en silencio, sin banderas políticas y respetando el uso de barbijos arrancó a las 18 desde Cólon y General Paz y finalizó frente al Patio Olmos. El silencio sólo se interrumpió con la irrupción de aplausos.
La marcha fue encabezada por familiares y amigos del adolescente muerto en la madrugada del jueves pasado a causa de la balacera de agentes de la Policía. También se sumaron se sumaron a la protesta un grupo numeroso de jóvenes y familiares de otras víctimas en casos de “gatillo fácil”.
En inmediaciones del Patio Olmos, Juan, uno de los hermanos de Blas, leyó un emotivo documento y la movilización concluyó con un ruidoso momento de aplausos en homenaje al adolescente muerto y a la lucha por el pedido de Justicia.
También se pronunció la tía del joven, Gabriela Correas, quien le dijo a la prensa que no bajará los brazos hasta que se haga justicia.
“No quiero esta policía. Sé que hay buenos efectivos. Pero tenemos que tener el 100 por ciento de la policía buena”, resaltó Gabriela al tiempo que pidió justicia por «Blasito», como le decían cariñosamente en la familia, y por todos los «blasitos» que fueron víctimas del accionar policial.
Por el caso de Valentino Blas Coreas hay cuatro uniformados imputados: Lucas Gómez, Javier Alarcón (autores de al menos cinco disparos), Wanda Esquivel y Yamila Martínez, de los cuales tres ya están detenidos. Martínez es la única que continúa en libertad.
En las últimas horas, se complicó la situación de Esquivel. Desde la fiscalía de José Mana se dijo que quedó detenida e imputada por encubrimiento agravado y omisión de los deberes de funcionario público.
La uniformada confesó que «a instancias de uno de los otros dos imputados» plantó el arma calibre 22 que no estaba operativa, pero que fue colocada en el lugar del hecho con el propósito de adulterar la escena del crimen.
En tanto, Gómez y Alarcón siguen presos e imputados por homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego y también por tentativa de homicidio.