Presentaron la edición 2024 del Mapa de Nutrientes de las regiones del NOA y NEA

País. El nuevo relevamiento arrojó información para la toma de decisiones estratégicas en áreas agrícolas clave del país.

Un equipo de investigación del INTA Balcarce –Buenos Aires–, junto con la Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible (IPADS), presentó la edición 2024 del Mapa de Nutrientes de las regiones del NOA y NEA.

De esta manera, el trabajo realizado con el aporte financiero de la Asociación Civil Fertilizar y Anglo American aporta información para la adopción de prácticas agrícolas eficientes y un adecuado manejo del suelo y de los nutrientes para mantener su productividad y salud. 

Conocer el estado de indicadores relacionados con la salud edáfica como el contenido de materia orgánica, pH y las concentraciones de macro y micro-nutrientes que posee el suelo en una región permite ajustar las prácticas de fertilización y de manejo para satisfacer las necesidades específicas de cada cultivo y alcanzar su máximo potencial de rendimiento.

Los nutrientes (macro, meso y micronutrientes) como el nitrógeno, fósforo, azufre, calcio (Ca), magnesio (Mg), potasio (k) y micronutrientes (hierro, manganeso, cobre, cinc y boro) son fundamentales para diferentes procesos metabólicos esenciales relacionados con la productividad de las plantas. La deficiencia de alguno puede incidir en la eficiencia de uso de los demás, por lo que es necesario la nutrición balanceada de los cultivos.

En este marco, Sainz Rozas y su equipo se enfocan en conocer las concentraciones de los macro y macronutrientes que posee el suelo en una región para ajustar las prácticas de fertilización y de manejo que permitan satisfacer las necesidades específicas de cada cultivo y alcanzar su máximo potencial de rendimiento.

La edición 2024 del Mapa de Nutrientes de las regiones del NOA y NEA arrojó información para la toma de decisiones estratégicas en áreas agrícolas clave de la Argentina. “El estudio reveló que, respecto a los suelos prístinos, se determinó una reducción del 14 al 35% de la materia orgánica (MO) en toda la región NOA y NEA, lo cual incrementa la susceptibilidad del suelo a la erosión y disminuye el abastecimiento de nitrógeno y azufre, impactando en la producción agrícola”, detalló Sainz Rozas.

En este sentido, Roberto Rotondaro -presidente Fertilizar S.A.- enfatizó en la importancia de contar con mapas de nutrientes a escala regional para identificar zonas con posibles deficiencias de nutrientes. A partir de estos mapas y con muestreos de suelo dirigidos a cada lote o situación en particular, podemos hacer diagnósticos más precisos y conocer qué nutrientes están limitando la producción.

El relevamiento del NOA y NEA incluyó 349 sitios, seleccionados mediante una grilla de 25 x 25 km en áreas predominantemente agrícolas. Las muestras de suelo fueron analizadas tanto en condiciones prístinas como bajo uso agrícola y se midieron la materia orgánica, el calcio, el magnesio, el pH, los macronutrientes y los micronutrientes. Los resultados fueron mapeados con los métodos de interpolación que mejor predijeron los valores de las variables estudiadas.

Con el objetivo de mantener su productividad y salud, Sainz Rozas explicó que, a partir de los resultados del estudio, “se recomienda aumentar el ingreso de carbono al suelo con prácticas como la intensificación de las secuencias, los cultivos de cobertura y las pasturas”, y agregó: “Además, se debe monitorear permanentemente el pH de los suelos ya que es un factor clave en la disponibilidad de nutrientes”.

En esta línea, se determinó un incremento del pH del suelo que puede llevar a incrementar las deficiencias de algunos micronutrientes (Fe y Zn). Por el contrario, la disponibilidad de P se redujo del 15 al 62 % en comparación con los suelos prístinos. Los cationes básicos como el Ca, Mg y K se redujeron del 1 al 15 %, del 3 al 20 % y del 6 al 33 % respecto de los suelos prístinos, respectivamente. En cuanto a los micronutrientes, el cinc y el B fueron los nutrientes que más se vieron afectados por la agricultura, con reducciones de hasta el 79 y 61 %, respectivamente, respecto a los suelos prístinos. Por lo tanto, una vasta área de los suelos del NOA y NEA podrían presentar deficiencias. En cuanto al hierro, el área central de Santiago de Estero mostró suelos con valores que podrían ser deficitarios.

Además, se sugiere incluir en los análisis de rutina del suelo a los cationes básicos mencionados, principalmente el K, y también en algunas áreas los micronutrientes potencialmente deficientes como el Zn, el B y el Fe.

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